Agencias
Jueves, 06 de junio de 2024
México— El trauma psicológico suele ser negado, malentendido e ignorado, puede ser heredado por la madre desde el vientre y si no se trata puede estar presente durante toda la vida del individuo, dijo hoy la experta Hidelo Tanamchi Tanaka.
“El trauma psicológico es un evento que amenaza el bienestar físico o emocional de un individuo, y que impacta de manera persistente el inconsciente, la estructura mental o vida emocional“, señaló la académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Detalló que el trauma es un estado de miedo intenso que se experimenta cuando nos enfrentamos a un acontecimiento repentino e inesperado que percibimos como amenazante y sobre el cual no tenemos control ni ante el que somos capaces de responder de manera eficaz.
Aunque explicó que muchas veces esto es ocasionado por sucesos comunes como una caída cuando se es niño, heridas menores, abandono, violencia, accidentes, desastres naturales o cirugías, también resaltó que pueden ser heredados por la madres.
“Si la mujer tiende a la angustia, es aprensiva o padece alguna situación durante su embarazo, el bebé puede nacer con un sistema desregulado“, señaló.
Es así que el bebé suele tener problemas físicos, llora mucho, tiene reflujo o no pude dormir y tiene un sistema nervioso desregulado.
Tanamchi Tanaka indicó que los principales síntomas de este problema son trastornos del sueño, afecciones gastrointestinales, ansiedad, inquietud, ira, violencia, agresión, depresión y apatía.
Dijo que los niños están especialmente expuestos a los traumas y quien vive con ellos considera que su cuerpo no es un lugar seguro donde estar, pero tampoco lo es el mundo, y cuando una persona no se siente segura, no puede aprender ni jugar.
La especialista indicó que la sociedad actual está convulsionando en muchos sentidos y eso hace que congelemos las sensaciones, lo que nos empuja a buscar actividades recreativas cada vez más intensas.
Finalmente, comentó que la falta de conexión con nosotros mismos y con los demás es difícil de reconocer, porque ocurre de manera lenta, pero sostenida.




