En los tiempos de modernidad donde nos encontramos actualmente, donde la rapidez y la inmediates y lo material dominan nuestras vidas, uno de los grandes perdedores ha sido la amistad. Pocas veces nos damos el tiempo de cultivar los lazos que nos sostienen en tiempos difíciles y nos dan alegrías. ¿Acaso estamos perdiendo algo esencial como la amistad por buscar una gratificación instantánea? Zygmunt Bauman, autor del libro “Amor Líquido”, ofrece una perspectiva interesante sobre este fenómeno.
Pareciera que hoy en día hemos confundido la amistad con tener muchos contactos
Pareciera que hoy en día hemos confundido la amistad con tener muchos contactos. Vivimos en una sociedad que adora el individualismo y el consumismo, y esto se refleja en cómo tratamos nuestras relaciones personales. Se valora a las personas por lo que pueden ofrecernos, casi como si fueran productos de una tienda. “¿Qué gano yo con esta amistad?”, esta pregunta es frecuente en la mentalidad de personas que reducen las relaciones a simples transacciones, erosionando la esencia de la misma amistad.
Queremos resultados instantáneos y esto incluye también nuestras relaciones
En esta era del “aquí y ahora”, donde todo debe ser rápido e inmediato, queremos resultados instantáneos y esto se incluye en nuestras relaciones. Sin embargo, las amistades requieres de tiempo, esfuerzo, dedicación y compromiso. En un mundo que prefiere soluciones rápidas y relaciones fáciles, estas amistades están en desventaja. Esta tendencia no solo desvirtúa nuestras amistades, sino que también nos deja emocionalmente insatisfechos y aislados, a pesar de estar más “conectados” que nunca.
Las redes sociales han acrecentado dicha tendencia, prometen conectarnos con amigos y seres queridos, pero a menudo fomentan interacciones superficiales. Los “me gustan” y los comentarios rápidos sustituyen las conversaciones profundas y significativas. En lugar de pasar tiempo de calidad reunidos, nos contentamos con mantenernos al día a través de una pantalla de 6.5 pulgadas, perdiendo el contacto real y vital para una relación verdadera.
En una sociedad marcada por la incertidumbre y la volatilidad, el compromiso de una amistad a largo plazo se percibe como un riesgo, la reticencia a invertir emocionalmente nos priva de la posibilidad de formar lazos significativos. La verdadera amistad exige vulnerabilidad y disposición a invertir en el otro, por lo que muchos prefieren mantener relaciones a un nivel superficial que arriesgarse a abrirse y ser vulnerables.

La decadencia de la amistad en esta era de la “modernidad líquida” es una llamada de atención. Los juarenses, como sociedad, debemos reevaluar nuestras prioridades y redescubrir el valor de las relaciones profundas y significativas. En un mundo que está constantemente en cambio y donde la solidez es una rareza, la amistad verdadera puede ser un ancla que nos ofrece estabilidad y propósito. Posiblemente, redescubrir el valor de la amistad pueda traer paz, tranquilidad y una mejor calidad de vida a Ciudad Juárez. Debemos fomentar espacios donde las relaciones puedan florecer nuevamente, donde el apoyo mutuo y la solidaridad sean la normalidad, y no la excepción. Y así, dar revalorar la importancia que la amistad tiene para nuestras vidas y para la sociedad en su conjunto.
CRÉDITO Original : El Diario de Juárez



