Ciudad Juárez— Siete personas fueron asesinadas en dos ataques ocurridos entre la noche del jueves y la madrugada del viernes en Ciudad Juárez, pero lo que heló la sangre fue la escena del primer evento: tres hombres acribillados frente a figuras de la Santa Muerte, a la que adoraban. Esta vez, la “Niña Blanca” no los salvó.
EL PAPALOTE: BALAS ANTE LOS ALTARES

A las 9:39 de la noche, un grupo de sicarios irrumpió con violencia en una vivienda de las calles Ejido Robinson y Ejido San Lorencito, colonia El Papalote.
Primero tumbaron la cortina metálica con un Jeep blanco, después subieron a tres jóvenes hasta el segundo piso y los asesinaron justo frente a dos altares de la Santa Muerte.
Las figuras, una de túnica multicolor y otra de blanco, quedaron rodeadas de casquillos, imágenes de cráneos y sangre. A metros de ellas cayó una mujer embarazada con heridas en las piernas, quien fue llevada grave a un hospital.
El Jeep usado en el ataque apareció minutos después incendiado en Riberas del Bravo, como burla al operativo.
RANCHO ANAPRA: FAMILIA EJECUTADA

Horas más tarde, a las 2:47 de la madrugada, sicarios entraron a una casa en las calles Cangrejo y Quimera de Rancho Anapra. Ahí no hubo simbolismos macabros, solo la crueldad desnuda: una familia completa ejecutada en un cuarto.
Sobre la cama quedaron Ramiro Martínez Luna, de 46 años, y su hijo Alexel Ramiro, de apenas 15. En el piso, su esposa Liliana Márquez Sarmiento, de 42, y el hijo menor, Jesús Daniel, de 13. Todos con disparos en la cabeza.
En el lugar se hallaron casquillos calibre .223 y 9 milímetros, huellas del arsenal con que arrasaron la escena. Una mujer más resultó herida y la camioneta familiar, una Silverado blanca, fue robada y luego abandonada en Felipe Ángeles.
EL BALANCE DEL HORROR

Con estos dos multihomicidios, septiembre ya acumula 60 asesinatos en Juárez, según la Fiscalía estatal. La ciudad amanece otra vez con el recuerdo de que aquí ni la fe, ni los altares, ni los santos logran detener las balas.



