Ponte Al Tiro
México perdió ayer a una de sus mujeres más brillantes y queridas: Julieta Fierro, la increíble, entrañable y ejemplar divulgadora científica que dedicó su vida a contagiar el amor por la ciencia y a romper las barreras que enfrentan las mujeres en este campo.

Física, astrónoma, investigadora y maestra en la UNAM, Julieta no solo hablaba de números y estrellas, sino que lograba que niños, jóvenes y adultos sintieran que la ciencia podía ser tan cercana y emocionante como un cuento bien contado. Su estilo único, lleno de humor, objetos curiosos y ejemplos cotidianos, la convirtió en un referente de la divulgación en México y Latinoamérica.

De niña soñó con ser hada o trabajar en un circo con un elefante, pero alcanzó algo mucho mayor: convertirse en un faro de inspiración. Su obra suma más de 40 libros, cientos de artículos y programas de radio y televisión, siempre con el mismo objetivo: que la ciencia dejara de dar miedo y se volviera un lenguaje compartido.

Fue directora de Universum, museo de ciencias de la UNAM, y primera mujer en ocupar la Dirección General de Divulgación de la Ciencia. Reconocida con el Premio Kalinga de la UNESCO, varios Honoris Causa y miembro honorario de la Academia Americana de Artes y Ciencias, Julieta llevó el nombre de México a escenarios mundiales.

Pero más allá de los galardones, dejó un legado invaluable: la convicción de que “las mujeres también sabemos pensar” y que la ciencia necesita más voces femeninas. Siempre insistió en que cambiar las condiciones sociales era vital para que las investigadoras pudieran ser madres y científicas al mismo tiempo.
Ayer murió la entrañable Julieta Fierro, pero queda viva en cada estudiante que perdió el miedo a preguntar, en cada niña que soñó con ser científica después de escucharla y en cada mexicano que, gracias a ella, levantó la vista al cielo con más preguntas que respuestas.
Su partida nos duele, pero también nos recuerda que la ciencia, como la vida, está hecha de curiosidad, pasión y amor. Y en eso, Julieta fue, es y será un ejemplo eterno.



