Ponte Al Tiro
En una época donde internet no existía en cada casa, donde los secretos de los videojuegos se pasaban de boca en boca o en hojas fotocopiadas, un hombre cambió el rumbo de toda una generación de videojugadores en México.

Su nombre era Gus Rodríguez, y su legado es tan inmenso como el cariño que todavía le guarda toda una comunidad de adultos que crecieron con un control de Nintendo en las manos y la ilusión de pasarse el juego con los trucos que él mismo compartía.

Nacido un 27 de mayo de 1958, Gus fue un adelantado a su tiempo. Publicista, escritor, guionista, conductor, comediante, creativo nato y, sobre todo, un apasionado total de los videojuegos. Su nombre quedó grabado en la memoria colectiva con dos proyectos que marcaron historia: la revista Club Nintendo, lanzada en 1991, y el programa de televisión Nintendomanía, transmitido por TV Azteca desde 1995.

Con Club Nintendo, Gus creó mucho más que una revista: fundó una comunidad. Desde sus columnas editoriales hasta las secciones de trucos, reseñas y consejos, la revista fue el primer contacto serio que tuvieron miles de niños y adolescentes con el mundo de los videojuegos en español. Su lenguaje era cercano, divertido, y siempre cargado de un entusiasmo genuino que contagiaba. Junto con su inseparable amigo Pepe Sierra, formó una dupla que hoy es leyenda entre los fanáticos de la Gran N.

Pero si había algo que nos hacía correr al televisor cada fin de semana, era Nintendomanía. En un mundo sin YouTube ni TikTok, el programa era una ventana mágica a los nuevos títulos, consolas y secretos del universo Nintendo. Ahí estaba Gus, con su eterna sonrisa, hablándonos con respeto y emoción, como si cada cartucho fuera una puerta a una nueva aventura.

Su forma de explicar los videojuegos era única: ni condescendiente ni técnica, simplemente divertida y auténtica. Lo mismo te decía cómo vencer a Bowser en Super Mario World, que te hacía reír con un sketch disfrazado de Link o con un chiste sobre Donkey Kong.

Lo que pocos saben es que Gus también fue uno de los cerebros creativos detrás del éxito televisivo de Eugenio Derbez. Como guionista de programas como Derbez en Cuando y XHDRBZ, su ingenio también se tradujo en la comedia, donde dejó frases, personajes y situaciones que hoy son parte del imaginario popular mexicano. Su capacidad para saltar del humor al análisis geek era prueba de su versatilidad como creador.

Gus Rodríguez no solo hablaba de videojuegos. Los entendía, los amaba y nos los hacía amar también. Su legado no está en una consola ni en un título específico, sino en todas esas tardes que pasamos soñando que podíamos ser héroes en mundos pixelados. Y cuando nos atascábamos, ahí estaba Gus, con el truco preciso o el consejo exacto, como ese amigo sabio que todos necesitábamos.

Su partida, el 11 de abril de 2020, dejó un vacío profundo. No solo murió una figura de la televisión, sino un referente de infancia, una voz que nos acompañó en la aventura más larga de todas: crecer. Aquel día, las redes sociales se llenaron de mensajes donde una palabra se repetía una y otra vez: gracias. Porque quienes fuimos niños en los noventa sabíamos que Gus fue más que un conductor. Fue nuestro maestro de aventuras, el cuate buena onda que nos hablaba de tú a tú, y el cómplice perfecto para vivir una niñez mágica.

Hoy, en el aniversario de su nacimiento, no queda más que recordarlo con cariño, celebrar su legado y, por supuesto, prender la consola una vez más.
Porque mientras haya un niño jugando Mario, Zelda o Metroid… Gus Rodríguez sigue presente.



