Ciudad Juárez— Enraizada en la línea fronteriza con los Estados Unidos, Ciudad Juárez -como en el Viejo Oeste- mantiene la práctica de los cazarecompensas y las extradiciones en caliente en las que participan informantes, policías y militares de la localidad.
El último caso lo protagonizó el que fuera director de la Policía Municipal, Teniente Coronel Julián Leyzaola – y su grupo táctico Jaguares-, quien allanó un domicilio para levantar a un paisano acusado de narcotráfico y entregarlo sin más a las autoridades de Estados Unidos.
Inclusive el en aquel entonces alcalde, Enrique Serrano Escobar, fue invitado a colaborar en esas detenciones extrajudiciales, juicios sumarios y extradiciones por la vía rápida, según reveló el mismo munícipe.
A pesar de lo peligroso, el negocio de las recompensas y las extradicciones fast track es tan común en la frontera que en los diferentes cruces internacionales, desde Zaragoza hasta San Jerónimo -y en la web-, aparecen impresos con las fotografías de los fugitivos más buscados: ‘wanted’.
RECOMPENSAS DE HASTA 25 MDD
El monto de las recompensas depende del tipo de delincuente que se busca; de ‘cuello blanco’, terrorista o narcotraficante, y de quién las esté ofreciendo.
El FBI, por ejemplo, ofrece actualmente un millón de dólares por cada uno de nueve fugitivos ‘de cuello blanco’ que aparecen en sus pesquisas colocadas en los puentes internacionales.
Entre ellos se encuentra Aubrey Lee Price, banquero acusado de estafar 21 millones de dólares cuando dirigía un banco del sur de Georgia.
El monto de la recompensa aumenta cuando se trata de terroristas, como los que actualmente son buscados, entre ellos: Yahide Gadhan y Joanne Deborah Chesimard, según dichos letreros de “Reward”.
Hay incluso organismos no judiciales de los Estados Unidos –ni siquiera gubernamentales -que son las que más pagan por información que ayude a capturar a un prófugo.
Según la informanción del Programa de Recompensas (RPJ, por sus siglas en inglés), se han pagado alrededor de 100 millones de dólares en gratificaciones a un grupo de tan solo 60 informantes.
LEYZAOLA EL ´CAZARECOMPENSAS’
El caso mas sonado de colaboración extrajudicial y servil de policías mexicanos con agencias de Estados Unidos, la protagonizó Julián Leyzaola, entonces jefe de la Policía Municipal.
Esta es la historia: La tarde del 17 de febrero del 2013 fue detenido en los Estados Unidos por narcotráfico José Antonio Cabral Espinoza, alias ‘El Barbarín’.
Cabral Espinoza hizo un arreglo con la DEA para salvar la prisión vitalica, a cambio de proporcionar los nombres y direcciones de cada uno de quienes integraban su banda.
Con el amago de la cadena perpetua pendiendo de su cabeza como Espada de Damocles, al primero que delató ‘El Barbarín’ como su socio en el tráfico de marihuana fue a su concuño: Manuel Gerardo Velázquez Mascorro.
Cabral Espinoza también nombró como parte de la organización delictiva a Juan Carlos Campa Gutiérrez y a César Ricardo Olague Durán.
La banda estaba integrada además por: Octavio Montenegro Muñiz, Carlos Alberto Guijón, Manuel Medina y Mario García Reveles, cuyos domicilios se ubicaban tanto en Juárez como en El Paso.
Fue así que el 7 de agosto del 2013 un Jurado ordenó la aprehensión de todos ellos por los delitos de lavado de dinero y conspiración para distribuir marihuana.
La investigación fue fructifera aquí y en El Paso. En la misma participaron la Patrulla Fronteriza, la Agencia de Seguridad Nacional y la PGR.
A las autoridades de los EEUU solo les faltaba detener y llevar a la Corte al mexicoamericano Velázquez Mascorro, de 37 años.
Entonces contactaron al Teniente Coronel Leyzaola y lo convencieron. Éste, al frente de su grupo táctico Jaguares, fue personalmente por él.
EXTRADICCIÓN EN CALIENTE
Las manecillas del reloj marcaban las siete con cuarenta y cinco minutos de la mañana del 15 de agosto de aquel 2013, cuando Julián Leyzaola y los Jaguares se apersonaron en el fraccionamiento Quintas San José.
A los municipales –que es policía preventiva y no investigadora- los acompañaban algunos agentes de la DEA que viajaban en camionetas Suburban con placas diplomáticas, de acuerdo a los videos que existen sobre el caso.
“Saltaron las bardas de mi casa, quebraron los vidrios de las ventanas y entraron. ‘¡Hijo de tu pinche madre, tírate al suelo porque si no, te matamos!’, me dijeron.
“Eran como 12 hombres encapuchados y uniformados. Me cubrieron el cuerpo con una cobija, la cara con una camiseta y una bolsa de plástico, y me golpearon.
“Me preguntaban dónde tenía el dinero, las armas y la droga”, relató a los periodistas Velázquez Mascorro desde su enclaustramiento en el penal de Sierra Blanca, Texas.
“Luego entró una persona a quien llamaban agente Barraza, de quien después supe que pertenece a la DEA. Él dijo en inglés que iba a tomarme una foto para enviarla a Chris Cherry, otro agente estadunidense, para ver si era yo”, reveló el detenido.
Tras la detención extrajudicial los elementos preventivos lo entregaron a oficiales extranjeros, quienes a bordo de una Suburban se lo llevaron a El Paso por la Línea Express del Puente Zaragoza.
En este caso no se cumplió el debido proceso: orden de aprehensión y orden de cateo de juez competente que justificara la causa del procedimiento y ni siquiera hubo un protocolo de extradicción.
Actualmente el Teniente Coronel está retirado, pero fue candidato a alcalde de la ciudad de Tijuana y actualmente es asesor en materia de seguridad del gobierno de Baja California.
PRETENDEN INVOLUCRAR A SERRANO
Cuando se mencionaba el nombre de Enrique Serrano Escobar como aspirantes a la alcaldía, éste recibió la oferta de una agencia de seguridad de EEUU para colaborar en sus investigaciones extraoficiales.
“Ya se mencionaba mi nombre como candidato y me buscaron del otro lado. Yo no los quería atender, tanto insistieron que un día acepté la entrevista y me dijeron: nosotros hacemos acuerdos extraoficiales.
“Entonces les dije: no, pues conmigo no va a haber acuerdos extraoficiales. Se me quedó viendo el americano como que no me la creía, como diciendo ¿quién te crees?”, reveló el exalcalde durante una entrevista periodística.
En esos acuerdos extraoficiales se detienen maleantes y se entregan en una esquina para que se los lleven. Se trabaja bajo encargo, dijo.
“Se busca a una persona que ellos ya tienen localizada, que saben su domicilio, pero como no pueden ir a detenerlo. Entonces va la Policía, los saca de las greñas y se los entrega en la banqueta y ellos se lo llevan”, refirió.
Al respecto, Héctor Berrellez, ex director de la oficina de la DEA en Sinaloa, informó a una revista nacional que la agencia tiene un presupuesto millonario para pagar a policías y militares mexicanos para ‘levantar’ presuntos criminales y entregarlos a Estados Unidos.
“A mí me tenían un presupuesto de 3 millones de dólares para trabajar con informantes y policías que nos ayudan a ‘levantar’ a los delincuentes”, relató Berrellez en la entrevista.
El pago para los mexicanos que hacen el trabajo sucio de ´levantar´ a los presuntos criminales oscila entre los 5 y los 50 mil dólares, dependiendo de la importancia del caso, dijo.
Una vez que los agentes mexicanos capturan al objetivo, se les entrega la mitad del dinero y ya cuando la persona se encuentre en territorio estadounidense se les da el resto, siempre en efectivo, dijo.
SU ESPECIALIDAD: ENTREGAR PAISANOS A EU
La monotonía de la noche en el Puente Libre fue rota aquel domingo 27 de noviembre de 1994 por la macabra carga que se transportaba en la cajuela del auto Honda.
El cuerpo del comandante José Refugio Ruvalcaba Muñoz, con más de 30 años de policía, y los de sus dos hijos yacían en el porta equipajes cruelmente torturados, ahorcados, con bolsas en la cabeza y los globos oculares reventados.
Además, los heraldos de la muerte firmaron su dantesco mensaje con un moño amarillo en la frente del lastimado cuerpo del policía, quien se empeñó en colaborar servilmente con las autoridades del vecino país.
Hacía dos años que Ruvalcaba Muñoz, de 59 años, a quien sus amigos llamaban Cuco, se había jubilado como policía recorriendo casi todas las corporaciones en sus 30 años en activo.
Ruvalcaba perteneció a los desaparecidos Servicios Secretos y a la temible Brigada Blanca, que combatió a la Liga Comunista 23 de Septiembre.
Fue en 1959 cuando inició su carrera policiaca y, como sabía inglés, pronto ascendió a jefe de los Servicios Periciales de la Policía Preventiva y de allí a Inspector de Policía.
Corrían los años en que José Reyes Estrada era el alcalde (1980-83). En el 84 despachó como director de Tránsito.
Durante el mandato del gobernador Fernando Baeza, Cuco Ruvalcaba fue director de la Policía Judicial del Estado (PJE).
Para entonces ya había recibido más de 50 reconocimientos internacionales y se había consolidado como policía de carrera.
Era un policía polémico, eficiente, bien relacionado, servicial, de sonrisa fácil y que ejercía el mando con mano dura.
Cuco siempre tuvo magníficas relaciones con las autoridades norteamericanas, por lo que sus detractores lo llamaban “informador a su servicio”.
AMIGO DE LA DEA Y EL FBI
Ruvalcaba formó parte de la Asociación Internacional de Jefes de Policía y era amigo personal del director del FBI, del de la DEA, de los jerarcas de la Policía de Colombia y de los jefes de Scotland Yard y de Interpol.
“No tengo tratos ni con la CIA ni con la DEA. No es mi función. Pero soy un ferviente creyente en las relaciones públicas”, dijo Cuco durante una entrevista.
Empero siempre se supo que su especialidad era entregar mexicanos que eran requeridos en el vecino país.
Fue él quien descubrió una de las más grandes operaciones de falsificación de dólares desde esta frontera, misma que amenazaba la seguridad nacional de EEUU.
Peter Van Drumen era un estadounidense de origen alemán que había aprendido la técnica de la fabricación de papel moneda en la prisión de Nueva York, en donde el gobierno mantenía la imprenta.
Van Drumen, tras salir de la prisión de Nueva York, había establecido su propia fábrica de dólares en la Colonia Satélite, en donde el comandante Ruvalcaba le decomisó los últimos 12 millones de dólares impresos.
“Siempre se mostró deseoso de ayudarnos”, dijo tras su muerte el vocero de la Policía del Paso, Eduardo Balderrama.
“El comandante Ruvalcaba tuvo una participación preponderante en la detención de un cubano que se refugió en Juárez y que había asesinado a un agente del FBI en Las Vegas”, expresó a su vez Álvaro Cruz, vocero del FBI.
Se trataba de José Encarnación Echavarría Llorente, detenido aquí en 1991 y trasladado a El Paso por gente al mando de Cuco.
Al cubano lo entregó Cuco Ruvalcaba a agentes del FBI y hasta recibió un reconocimiento por su colaboración en la detención. Además acudió a declarar a una corte federal a Las Vegas.
“Él representó una ayuda muy valiosa proporcionando información vital para la aprehensión de traficantes y otros delincuentes”, dijo por su parte Davis Kuykendall, agente especial de la DEA.
CUCO HUNDIÓ TAMBIÉN A CÉSAR FIERRO
Pero el 3 de julio de 1991 asesinaron en su consultorio al médico e influyente periodista, Víctor Manuel Oropeza, y el comandante Ruvalcaba detuvo como presuntos culpables a Marco Arturo Salas y Sergio Aguirre, quienes fueron torturados.
La CNDH recomendó su liberación y Cuco fue obligado a pedir licencia. El gobernador Baeza lo acomodó en la Academia de Policía.
En agosto de ese mismo año se puso al descubierto un centro de espionaje telefónico que operaba en una finca propiedad de Ruvalcaba, ubicada en Panamá y Niños Héroes.
Uno de los casos más emblemáticos en el que Cuco sirvió a las autoridades del vecino país fue el del paisano César Roberto Fierro Reyna.
Ha sido demostrado que éste fue injustamente culpado del asesinato de un taxista de El Paso y no obstante sobre él pende la pena de muerte debido a un tecnicismo legal.
Cuco detuvo aquí a la madre y hermanas para que el paisano se declarara culpable en El Paso.
Sin embargo, el caso más emblemático fue la entrega a la DEA del doctor Humberto Álvarez Machaín por esta frontera, cuando Ruvalcaba era el director de la PJE.
Álvarez Machaín fue el médico encargado de mantener vivo al agente de la DEA, Enrique Camarena, mientras era torturado en Guadalajara por gente del capo Rafael Caro Quintero.
El médico tapatío fue levantado en Guadalajara y entregado dentro de una cajuela de auto a la DEA en el Puente Libre, igual que sucedió con el comandante Ruvalcaba y sus hijos cuando les quitaron la vida.
CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
Cuando el de Encarnación de Díaz, Jalisco, se jubiló, incursionó en el área de la investigación privada y abrió una empresa llamada “Integra”.
Sin embargo su sostén económico lo obtuvo en la empresa de fletes que tenía por la Carretera Juárez- Porvenir; “Transportes Mercury”.
Días antes de su muerte, le dejaron a manera de advertencia un esqueleto quemado en uno de sus camiones.
El sábado 26 de noviembre de 1994 su hijo César, de 21 años, salió del domicilio paterno, sito en el 1351 de la calle Río Danubio en Los Nogales, a bordo de su Escort 87, color rojo.
Por su parte a su hijo Alberto, de 24 años, no se le veía desde la noche del viernes 25, cuando conducía su vehículo Crown Victoria, color guinda con toldo blanco y placas de Texas.
Ese sábado por la mañana Cuco se hallaba inquieto porque sus hijos no se habían presentado al negocio familiar.
Los amigos de sus hijos desconocían su paradero, de acuerdo a lo que dijeron éstos a Ruvalcaba por el teléfono.
A las dos y cuarto de la tarde Cuco salió de la empresa conduciendo su camioneta Dodge Van 79, color crema, diciendo que iba a comprar pan y leche, como acostumbraba.
Esa vez fue la última que se le vio con vida al ex comandante Ruvalcaba.
MACABRO HALLAZGO
Otro personaje involucrado en estos hechos fue el comandante del Resguardo Aduanal Fronterizo, Ignacio “Nacho” Barragán Maldonado.
El 8 de agosto de 1991 fue ejecutado Ignacio Barragán en el centro comercial Coloso Valle.
Tres años después, el domingo 27 de noviembre del 94, el conductor de un Honda Accord, modelo 91 y placas de Texas PPR-08T, abandonó éste con el motor encendido en la joroba del puente Córdova-Américas (el Puente Libre).
Uno de los guardias fronterizos se acercó y tras revisarlo superficialmente solicitó una grúa.
Luego decidió abrir la cajuela y se topó con el macabro espectáculo: tres cadáveres atados de pies y manos, amordazados y con bolsas de plástico en la cabeza.
Se trataba de los cuerpos del ex comandante Ruvalcaba y sus dos hijos.
“Lo terrible es que los cadáveres tienen claras muestras de estrangulamiento.
“Dentro de la boca del señor Ruvalcaba había bolsas de plástico y hay huellas de que fue torturado con saña”, dijo el entonces Procurador del Estado, Francisco Molina Ruiz.
“Los tres tienen estallamiento de los globos oculares debido al ahorcamiento”, dijo Eduardo Balderrama, vocero de la Policía de El Paso, tras la autopsia practicada a los cuerpos. (Texto: Moisés Villeda)




