Este 11 de septiembre se cumplen 24 años de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, un hecho que marcó la historia contemporánea y dejó profundas huellas en la política, la seguridad y la memoria colectiva a nivel mundial.
La mañana del martes 11 de septiembre de 2001, cuatro aviones comerciales fueron secuestrados por miembros de la organización extremista Al Qaeda. Dos de ellos impactaron las torres norte y sur del World Trade Center, provocando el colapso de ambos edificios en cuestión de horas. Un tercer avión se estrelló contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos, mientras que el cuarto, tras la resistencia de los pasajeros, cayó en un campo de Pensilvania antes de llegar a su objetivo.

El saldo fue de casi 3,000 personas fallecidas y más de 6,000 heridas, además de millonarias pérdidas materiales. El ataque transformó la visión de seguridad internacional y derivó en la llamada “guerra contra el terrorismo”, con consecuencias geopolíticas que se mantienen hasta la actualidad.
Cada año, en Nueva York y en distintas ciudades de Estados Unidos, se realizan ceremonias de conmemoración para recordar a las víctimas y reconocer la labor de rescatistas y ciudadanos que arriesgaron sus vidas en medio de la tragedia.
El 11-S se mantiene como un recordatorio del impacto que puede tener la violencia extremista y de la importancia de la memoria histórica en la construcción de sociedades más seguras y solidarias.



