Agencias
Ciudad de México.– Lo que empezó como una fiesta de disfraces terminó con una paliza épica libre en plena calle.
Todo comenzó cuando una mujer salió a una fiesta de Halloween en la alcaldía Álvaro Obregón y regresó acompañada de su marido, que al parecer se sintió El Mencho, pero sin CJNG.

Sacó un revólver, hizo seis disparos al aire y comenzó a lanzar amenazas como si anduviera filmando una película de acción… de esas malas.
El valiente hasta se atrevió a golpear a un hombre en silla de ruedas, pero luego se le acabó el show. En cuanto su pistola se quedó sin balas, la multitud —compuesta por payasos, vampiros, princesas y piratas— le dio una lección que no olvidará jamás.
Durante ocho minutos lo tundieron sin misericordia. Testigos dicen que entre los golpes se escuchaban risas, insultos y de todo. Fue un Halloween con justicia popular y sin efectos especiales.
Al final, la policía llegó a rescatarlo de la furia de la chusma iracunda y lo trasladó al Ministerio Público (bueno, primero fue al hospital) donde tendrá tiempo para pensar si valía la pena hacerse el valiente frente a todo un desfile de monstruos, superhéroes y almas fiesteras.



