miércoles, abril 8, 2026
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JUÁREZ RECUERDA LA VISITA HISTÓRICA DEL PAPA FRANCISCO TRAS SU FALLECIMIENTO

Ponte Al Tiro

La noticia de la muerte del Papa Francisco estremeció al mundo este lunes 21 de abril.

Sin embargo, en Ciudad Juárez, su partida resuena con un eco profundo, íntimo. Porque aquí, al borde de dos naciones, al pie del desierto y entre alambradas migratorias, Francisco dejó huella… una que no se borra con los años.

Fue el 17 de febrero de 2016 cuando Jorge Mario Bergoglio, el primer papa latinoamericano, pisó esta tierra fronteriza para encontrarse con los olvidados, los heridos por la violencia y los migrantes que cruzan descalzos el infierno en busca del “sueño americano”.

Ciudad Juárez se preparó como pocas veces. Calles limpias, bardas pintadas, y miles de fieles volcados en júbilo para ver al “Papa de los pobres”.

La misa multitudinaria en El Punto —un altar monumental instalado justo en la línea fronteriza con El Paso, Texas— fue el acto central. Desde ahí, Francisco alzó la voz por quienes no la tienen:

“Aquí, en esta frontera, se toca en carne propia el sufrimiento de tantos… No más muerte ni explotación”, pronunció, mientras miles lloraban con los ojos fijos en la valla metálica que divide dos mundos.

Antes de eso, Francisco visitó el CERESO estatal, donde habló con reclusos y sembró palabras de perdón, justicia y reinserción. También estuvo con trabajadores de maquiladoras y familias migrantes en el Colegio de Bachilleres, visibilizando el drama humano que carga esta ciudad. No vino a regañar, sino a abrazar. No a condenar, sino a comprender.

En su discurso, el Papa destacó que uno de los flagelos más grandes a los que se ven expuestos los jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo sostenible y redituable que les permita proyectarse, y esto genera un caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia.

“Es un lujo que hoy no nos podemos dar; no se puede dejar sólo y abandonado el presente y el futuro de México”, enfatizó el pontífice en esta ciudad fronteriza.

En el aeropuerto internacional ‘Abraham González’ de Ciudad Juárez, el -en aquel entonces- presidente de México, Enrique Peña Nieto y su esposa, Angélica Rivera, así como miembros de su gabinete y 15 mil personas, fueron quienes despidieron al Papa Francisco en su regreso a Roma.

Al momento que el Papa subió al avión se escucharon las tradicionales ‘Golondrinas’. Con un último vistazo y una última bendición, el Papa Francisco ingresó al avión que despegó en punto de las 20:39 horas.

Aquella visita dejó esperanza, aunque breve. Una esperanza que nos hizo voltear hacia nuestros migrantes, hacia los que sufren y hacia nosotros mismos. Aunque la ciudad volvió después a su rutina de violencia y olvido, ese día Ciudad Juárez fue capital del amor y la compasión. Fue tierra santa por unas horas.

EL PAPA QUE ROMPIÓ ESQUEMAS

Francisco, nacido en Buenos Aires en 1936, fue el primer Papa jesuita, el primero de América Latina y el primero en adoptar el nombre del santo de Asís.

Se convirtió en líder de la Iglesia Católica en 2013 tras la renuncia de Benedicto XVI. Durante su pontificado, abogó por los marginados, la humildad, la ecología y la paz mundial. Cercano, austero y polémico para algunos sectores conservadores, Francisco rompió moldes y habló claro, incluso cuando eso incomodaba.

Hoy, desde Juárez, lo recordamos como lo que fue: un viajero de la fe que no temió caminar entre la frontera, el polvo y la esperanza.

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