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Policía de Illinois mata en su casa a una mujer negra que había llamado pidiendo ayuda

Ponte Al Tiro

Martes, 23 de julio de 2024

Sonya Massey, afroamericana de 36 años, vecina de Springfield (Illinois), llamó al teléfono de emergencia. Creía que había alguien merodeando alrededor de su casa. Su miedo se hizo realidad, pero de forma inesperada. Falleció por los disparos del policía Sean Grayson, hoy ya ex agente del cuerpo del condado de Sangamon e inculpado por asesinato, agravado por usó indebido de arma de fuego y mala conducta.

Esto sucedió el pasado 6 de julio. Pero el asunto subió mucho en su tensión cuando este lunes se hizo público el vídeo grabado sobre los últimos momentos de Massey, que, a cierta distancia de los dos uniformados que acudieron a la llamada, sacó del fuego un recipiente con agua hirviendo. Grayson, de 30 años, consideró que su vida estaba en peligro y disparó a la cabeza de la mujer. En la grabación se escuchan tres tiros. El policía se declaró no culpable.

Imagen capturada del vídeo en la que el agente Sean Grayson apunta Sonya Massey que, a tanta distancia, saca del fogón un pote con agua hirviendo
 Illinois State Police / Reuters

“Ella venía hacia mí con agua hirviendo”, se escucha decir a este policía, algo que las imágenes desmienten. Grayson no activó la cámara de su uniforme hasta después de apretar el gatillo. Massey es otra de las mujeres negras que han muerto en su casa por disparos de los uniformados, como Breonna Taylor o Atatiana Jefferson.

Ben Crump, abogado de la familia de Massey, reconoció que la mujer tenía algunos problemas mentales, pero que en ningún caso era agresiva. “Necesitaba una mano que la ayudara, no una bala en la cara”, remarcó en conferencia de prensa tras difundirse las imágenes.

El presidente Joe Biden recalcó en un comunicado que este asunto “merece que se haga justicia”. Añadió que “estoy desconsolado por su hijo y toda la familia Massey mientras afrontan esta pérdida impensable y sin sentido”.

En la grabación se observa que Grayson y su compañero, no identificado por las autoridades, llaman a la puerta del domicilio de Massey varias veces, hasta que ella abre.

“Por favor, no me hagan daño”, se escucha que la mujer le dice a Grayson. “¿Por qué te vamos a hacer daño, tú nos has llamado”, responde el agente.

Los uniformados le informaron que habían revisado la zona alrededor de su casa y que no habían visto a nadie. Entonces le preguntaron si necesitaba ayuda con cualquier otra cosa e incluso Grayson le cuestionó si estaba bien mentalmente. Ella respondió que sí.

“Los quiero, gracias”, dice ella al ir a cerrar la puerta. Entonces los agentes se interesan por un SUV negro que se halla en la entrada, con los cristales rotos. Ella asegura no saber nada y que alguien lo aparcó ahí.

Los agentes acceden al interior de la vivienda y le preguntan su nombre. En ese momento Massey va hacia la cocina, donde toma un recipiente que estaba en hirviendo. Y lo saca de la estufa.

“¿A dónde vas?”, preguntan los agentes. Grayson le ordena que se aleje del agua hirviendo. “Te reprendo en el nombre de Jesús”, afirma ella, que no se acerca a los uniformados con el recipiente y se queda en la cocina.

“Será mejor que no te pases, lo juro por Dios que te pegaré un maldito tiro en la cara”, asegura Grayson apuntando con su pistola. El otro agente también sacó su arma. “Lo siento”, murmura la mujer y se agacha.

“Tira el jodido recipiente”, insiste Grayson. Se escuchan tres disparos en medio de los gritos del uniformado. A Massey no se la puede ver, está detrás de la encimera de la cocina, pero el vídeo muestra que suelta el recipiente al agacharse. Hay un charco de sangre.

El otro uniformado indica que va a tomar su botiquín de emergencia y ver como está la mujer. Quiere tratar de parar la hemorragia. Grayson le comenta que no hay nada que hacer, “es un tiro en la cara”. Y miente al asegurar que la mujer iba a por ellos con el recipiente de agua hirviendo.

Llega otro agente y le pregunta a Grayson por la pistola de la mujer, a la que atribuye el papel de agresora. “No, ella tenía agua hirviendo y vino hacia mi”, responde, mintiendo de nuevo.

Su compañero continuaba tratando de cortar con una toalla el flujo de sangre de la mujer. Grayson no se interesa su por salud en ningún momento.

A Massey la trasladaron al hospital donde fue declarada muerta. “Hasta que no se haga justicia por Sonya Massey, reprendemos este sistema de justicia penal discriminatoria en el nombre de Jesús”, proclamó este lunes el abogado Crump. 

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