Dallas— El amanecer en Dallas se tiñó de pánico tras un atentado contra instalaciones del ICE, que se suma a la escalada de ataques con motivaciones políticas en Estados Unidos. Desde la azotea de un edificio, Joshua Jahn, de 29 años, abrió fuego contra una van que trasladaba a migrantes detenidos hacia un centro federal, asesinando a uno de ellos y dejando a otros dos en condición crítica.
El francotirador, que escribió la frase “ANTI-ICE” en casquillos de munición hallados junto a su cuerpo, se suicidó cuando la policía lo rodeaba. Ningún agente resultó herido en el ataque, confirmaron las autoridades.
El FBI clasificó el tiroteo como un ‘acto de violencia dirigida contra empleados federales, y recordó que este es ya el tercer ataque contra agentes del ICE o de la Patrulla Fronteriza desde julio. Analistas advierten que la confrontación política en EE.UU. está pasando de los discursos incendiarios a los disparos, con consecuencias letales.
La violencia, antes verbal, ya está dejando cuerpos. Y lo peor: todo apunta a que apenas empieza la temporada de ataques ideológicos contra instituciones federales.
OTRO ATAQUE DE ODIO EN EU
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