Ciudad Juárez— Mientras vecinos caracterizados como romanos afinaban los últimos detalles para representar la crucifixión de Cristo, adentro de una casa cercana, se vivía otro calvario real: el de un hombre asesinado a balazos.
Los disparos interrumpieron el misticismo del acto religioso. Entre seis y ocho detonaciones —según vecinos— rompieron la quietud de la mañana en las calles Estación Desierto y Tierra Victoriosa de la colonia Kilómetro 29.
Y aunque afuera se preparaban para recordar el sacrificio de hace más de dos mil años, adentro se cometía uno más reciente.
Policías municipales llegaron en la unidad 628 y confirmaron que la víctima ya no tenía signos vitales.
Ahí mismo, dentro del domicilio, lo declararon muerto. Fue el crimen número 40 del mes. El escenario, paradójicamente, fue entregado a peritos mientras afuera seguía la procesión, como si nada. En esta ciudad, ni la fe detiene las balas.



