Quiso hacer una buena obra, pero terminó con un recuerdo que lo va a perseguir por siempre. La tarde de este martes, un ciudadano que acostumbra ir a dejarles croquetas a unos perritos callejeros se fue confiado al baldío que está en la parte trasera del Parque Central Oriente de Ciudad Juárez.
Llevaba la bolsita de alimento pensando que los lomitos lo iban a recibir como héroe. Pero sorpresa: los perros no tenían tanta hambre. Ya habían comido… y no precisamente de las croquetas.
El hombre, entre el susto y el asco, alcanzó a ver que lo que los animales mordisqueaban no eran huesos de pollo tirados ni desperdicio, sino un cadáver humano en pleno estado de descomposición. Sin ropa de la cintura hacia abajo, apenas cubierto con una playera roja, y con los brazos carcomidos por los perros, el cuerpo yacía tirado en ese terreno baldío, entre las calles Pedro Meneses Hoyos y De las Parcelas, a espaldas del fraccionamiento Cibeles.
El buen samaritano ya no supo si llorar, vomitar o salir corriendo, pero tuvo el temple de reportar la macabra escena a las autoridades. Minutos después llegaron policías municipales que confirmaron el hallazgo.
Investigadores de la Fiscalía Zona Norte y peritos del área forense arribaron con su clásico protocolo: acordonaron, tomaron fotos y levantaron el cuerpo. A simple vista no se le apreciaban huellas claras de violencia, aunque estaba tan deteriorado que habrá que esperar a la autopsia en el Semefo para saber realmente qué pasó con este hombre.



