Ponte Al Tiro
María del Rosario Jiménez Martínez, una de las psicólogas más queridas y respetadas de la frontera, falleció este fin de semana dejando un vacío difícil de llenar.
Durante más de 30 años, la doctora Jiménez fue una figura clave en la psicología de la región. Su nombre se convirtió en sinónimo de compromiso, empatía y profesionalismo.

Desde su consultorio en el Hospital Ángeles, ayudó a cientos de personas a reconstruirse desde el dolor, a entender sus emociones y a reencontrarse con la vida.
Ex catedrática universitaria, fue también formadora de nuevas generaciones de psicólogos, sembrando en cada alumno la pasión por la escucha, la ética y la compasión humana. Muchos de sus exalumnos, hoy colegas y profesionistas, la recuerdan como una guía paciente, sabia y profundamente humana.
En redes sociales, el duelo se ha hecho evidente. Mensajes de antiguos estudiantes, pacientes y amigos coinciden en describirla como una mujer luminosa, de voz serena y mirada firme, que transformaba las heridas en aprendizaje.
“Era una maestra dentro y fuera del aula”, escribió una de sus exalumnas. “Gracias por enseñarnos que sanar no es olvidar, sino comprender.”
El legado de la doctora Rosario Jiménez trasciende las aulas y los consultorios. Su partida deja un hueco en la comunidad profesional, pero también un ejemplo imborrable de entrega y amor por su vocación.
Descanse en paz una mujer que dedicó su vida a sanar las mentes y los corazones de los demás.



