Ciudad Juárez.– Donde un día hubo planos, varillas y promesas de progreso, hoy manda el abandono. En el cruce de la avenida Benjamín Franklin y Adolfo López Mateos se levanta un cascarón de concreto que la raza ya conoce como “el edificio de la muerte”. Un monumento gris al olvido, convertido en refugio de la calle, picadero improvisado y, demasiadas veces, escenario final.
Este 2025 ya cobró dos vidas. La más reciente fue localizada hoy por la mañana. Cuando un hombre terminó muerto tras caer, aparentemente de manera incidental, desde el segundo piso. Todo apunta a que era una persona sin hogar que usaba la obra negra como resguardo contra el frío, la noche y el resto del mundo. No hubo maquinaria que avanzara, pero sí pasos que se perdieron en la oscuridad.
En febrero de este mismo año, otro cuerpo fue localizado en el lugar. Ese caso fue clasificado como homicidio por la Fiscalía de Distrito Zona Norte. Dos historias distintas, mismo destino, mismo edificio que parece tragarse a quien se queda demasiado tiempo.
Pero 2025 no es el peor recuerdo. El año negro fue 2023. Cuatro cadáveres aparecieron entre columnas sin terminar, sótanos húmedos y muros que escucharon más de lo que cuentan.
El 27 de febrero de 2023 se reportaron balazos. Minutos después, dentro del inmueble, hallaron a una persona sin vida con impactos de bala. El concreto recién desempolvado fue testigo mudo.
El 2 de septiembre apareció otro cuerpo, ya en avanzado estado de descomposición, con huellas claras de violencia. Seis días después, el 8 de septiembre, el sótano volvió a hablar. Un cadáver envuelto en cobijas fue reportado y confirmado por agentes municipales. El 10 de octubre, la historia se repitió. Otro cuerpo, también envuelto en cobijas, también abandonado en el mismo sitio.
De estos dos últimos casos se estableció que las víctimas eran Pedro R. N. y José Pascual M. Los asesinatos habrían ocurrido el 2 de septiembre y el 7 de octubre, respectivamente, y luego los cuerpos fueron llevados y dejados ahí, como si el edificio ya tuviera fama de panteón improvisado. Por estos hechos fue vinculado a proceso David Raymundo M. H. el 19 de octubre de 2023.
La lista no termina ahí. En 2022, el 31 de julio, unas jovencitas que se tomaban selfies usando la obra como fondo urbano se toparon con una escena que no estaba en ningún filtro. El cadáver desnudo de un hombre yacía dentro del inmueble. La foto no se tomó, pero la imagen se quedó para siempre.
El edificio sigue ahí. Sin sellos, sin vigilancia, sin futuro. La obra no siguió, pero la muerte sí encontró refugio. Y mientras el concreto se cae a pedazos, la pregunta es cuánto más va a cobrar este esqueleto urbano antes de que alguien decida hacer algo más que acordonar después.



