Ciudad Juárez— Lo que comenzó como una simple discusión de tránsito terminó en un violento ataque a balazos. Eran las 5:45 de la tarde de ayer cuando Jorge Antonio Hernández Robles, de 30 años, conducía su auto por el fraccionamiento Senderos de San Isidro. En el camino, un chofer de transporte de personal le cerró el paso y la discusión no se hizo esperar. Pero el conductor de la rutera no se quedó en los insultos: sacó un arma y le disparó a quemarropa.
El balazo le perforó el abdomen. Jorge Antonio sintió el ardor del metal atravesando su piel. Como pudo, se sujetó la herida y pidió auxilio. Su vecino, Ismael Ventura Ramírez, no dudó en ayudarlo. Subió al herido a su Nissan Sentra y lo llevó de urgencia al Hospital del IMSS 66.
Mientras tanto, el agresor abandonó su rutera cuadras más adelante, sobre la avenida Talamas Camandari. El camión quedó ahí, abierto y encendido, como prueba muda del ataque. Policías municipales encontraron la unidad, un transporte de personal azul con blanco, sin placas ni número de serie visible. Fiscalía tomó control de la escena.
La violencia en el transporte público de Ciudad Juárez sigue siendo un problema sin freno. Ruteras que circulan sin control, choferes que manejan con prepotencia y ahora, incluso, con armas. ¿Hasta cuándo seguirá siendo un riesgo compartir las calles con ellos?



