Ni el poder ni los millones lo salvaron: el empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego fue víctima de una estafa internacional por 416 millones de dólares.
Todo comenzó cuando aceptó un préstamo por poco más de 113 millones de dólares ofrecido por un sujeto que se hacía pasar por heredero de la familia Astor. A cambio, el Tío Richie entregó acciones de Grupo Elektra como garantía.
Pero el supuesto heredero era en realidad un estafador ucraniano llamado Vladimir Sklarov, que usaba identidades falsas y operaba empresas fantasma. El dinero fue desviado a cuentas en Mónaco y las acciones empezaron a venderse sin autorización.
Salinas ya presentó demandas en tribunales de Londres y Nueva York, pero lo cierto es que la estafa ya fue noticia mundial.



