Nuevo Casas Grandes.– Esa noche, Calixto M.M. convivía con dos amigos de toda la vida. O al menos eso creía. Uno era Simón Fierro Batista, un hombre mayor al que respetaban. El otro, Catalino R.C., era su camarada, alguien con quien compartía tragos y carcajadas. Pero esa noche, en el Ejido Guadalupe Victoria, la peda se convirtió en pesadilla, y la traición llegó desde el lugar más inesperado.
El reloj marcaba los últimos minutos del 3 de mayo cuando algo se rompió en Catalino. Tal vez fue el alcohol, tal vez los demonios. Lo cierto es que, sin previo aviso, se le fue encima a Calixto con un cuchillo, directo a la cabeza y al cuello. A pesar de la resistencia, lo derribó. Ya en el suelo, le llovieron patadas hasta dejarlo al borde de la muerte.
Catalino pensó que lo había matado. Se fue como si nada. Pero Calixto, con el cuello abierto y el cuerpo hecho trizas, no estaba listo para morirse.

Un vecino lo encontró tirado en la calle, agonizante. Lo subió como pudo a un vehículo y lo llevó al Hospital Integral de Nuevo Casas Grandes. Contra todo pronóstico, los médicos lograron salvarle la vida.
Mientras Calixto estuvo inconciente y luchaba por aferrarse a este mundo, Catalino remataba su noche de horror. Se fue por su otra víctima: Simón Fierro Batista, el hombre mayor que también estaba en la reunión. Esta vez no usó cuchillo. Agarró una piedra grande y pesada y lo mató a golpes, destrozándole el cráneo. Luego dejó el cuerpo en unas tapias abandonadas, cubierto apenas con la tapa de un refrigerador viejo, como si fuera un desecho más.

Pero lo que Catalino no contaba es que uno de sus “muertos” volvería para hablar.
Apenas recobró el habla, Calixto declaró todo. Nombró a su agresor. Dio detalles. Describió la escena. Su testimonio fue la chispa que encendió la investigación.
La Agencia Estatal de Investigación (AEI) conectó los puntos. Ya tenían a Catalino preso por tentativa de homicidio, gracias al ataque contra Calixto. Pero ahora, con la declaración del sobreviviente y las pruebas del segundo crimen, se le ejecutó otra orden de aprehensión, esta vez por homicidio calificado en el caso de Simón.



